Perlas
¡Perla del mar! ¡Estrella de occidente!
Las perlas son casi tan antiguas como la humanidad y es casi un hecho seguro que fueron las primeras gemas que se usaron para adornarse, ya que podían extraerse con relativa facilidad y no era necesario trabajarlas para acentuar su belleza.
Las perlas naturales son una rareza en la actualidad. En épocas pasadas, se pescaban miles de ostras perleras para poder encontrar tan sólo una perla natural de buena calidad. Hay que considerar que sólo un 30% de las perlas obtenidas sería de buena calidad.
Supongamos que de 100 ostras obtuvimos unas 12 perlas posibles y de esa docena de perlas, tan sólo 3.6 llegarían a poseer un buen valor comercial. Es por todo esto por lo que en la actualidad las perlas naturales han sido desbancadas por las perlas de cultivo.
Las perlas se forman cuando la ostra crea una estructura conocida como el “saco perlero”. Este saco es el resultado a un estímulo externo (un parásito, un gusano, incluso el ataque de otros organismos perforadores: pero nunca debido a “un granito de arena”) sobre un órgano típico de los moluscos y que se conoce como el “manto” (encargado de producir la concha y el nácar). El manto de la ostra recubre o “encapsula” al cuerpo extraño con una mezcla de cristales de carbonato de calcio (CaCO3) y una proteína llamada conchiolina, formando la sustancia conocida como nácar, que es la que forra la cavidad paleal del animal (las paredes interiores de las valvas), protegiéndose de la agresión. Tras algunos años (4 o más) se puede obtener una perla natural de buen tamaño (4-8 mm). Por su rareza, una perla natural alcanza valores 10 veces superiores al de una perla de cultivo de características similares.
Las perlas son de tamaño, color y forma variables. El valor de la perla se determina en función de varios criterios pero puede decirse que los básicos se centran en tres: una forma deseable (por ejemplo, las esferas perfectas o las “lágrimas”), la rareza de su color (casi toda la gama entre el blanco y el negro) y naturalmente la talla o tamaño. Aunque las características estéticas y de tamaño son fundamentales en la valoración de una perla, el precio final depende en gran medida de las tendencias de la moda del momento.
El brillo de la perla proviene de la reflexión luminosa en la superficie cristalina, mientras que la iridiscencia proviene de la refracción y difracción luminosas en las múltiples capas de nácar translúcido que forman una perla cualquiera.
Realmente son seis factores los determinantes del valor de las perlas, y son:
- Brillo de la perla: el brillo describe el resplandor de una perla. Entre más brillo, más valor
- Grosor del nácar de la perla: la profundidad del nácar, la capa externa de una perla, es una medida de su calidad. Generalmente, las perlas más grandes tienen capas de nácar más gruesas y más brillo. El nácar delgado puede ser propenso a astillarse y descascararse.
- Textura de la superficie de la perla: las perlas naturales pueden tener una amplia variedad de abrasiones. Los defectos mínimos no afectan muy severamente el valor de una perla. Sin embargo, las imperfecciones superficiales más obvias reducirán su valor. Perforar y ensartar las perlas en un collar o las monturas de perlas pueden ayudar a disimular tales imperfecciones.
- Color de la perla: el color de la perla es llamado “el color del cuerpo”. El color no es un factor significativo en la determinación del valor de una perla ya que las perlas pueden ser encontradas en color gris, azul, oro, rosa, blanco, negro y en todos los matices de crema. Las perlas también pueden ser teñidas, aunque los vendedores serios alertan a los compradores sobre cualquier tratamiento. Algunas perlas tienen un color o matiz secundario. Por ejemplo, una perla blanca puede tener un tinte azul o rosado en una inspección más cercana.
- Forma de la perla: La forma de perla puede variar extensamente. Las perlas redondas perfectas tienden a tener mayores precios. Las perlas de gota y perlas en forma de pera pueden ser utilizadas particularmente para pendientes. Muchos joyeros usan perlas barrocas irregulares como acentuaciones en la joyería.
- Tamaño de la perla: al igual que los diamantes, las perlas más grandes son las más caras. Las perlas redondas son medidas según su diámetro en milímetros; las perlas barrocas por su longitud y su ancho.




